sábado, 22 de octubre de 2016

Gremio inmobiliario, llamado a rehacer la fórmula de como habitamos la ciudad



Con la invitación de Ejefianza S.A. y en el marco del Programa de Formación Continua Especializada, apoyada por el Sena y Asofianzas, se realizó -en Pereira- el foro ‘Impacto Ambiental Inmobiliario’. Aquí, la entrevista con el ingeniero ambiental Juan Camilo Rueda, magíster en ingeniería civil, planeación ambiental y  uno de los expositores del foro. 
Por: Daniela Mejía Castaño
¿A qué le apuesta el programa de Formación Continua Especializada, cuáles serán los temas bandera de éste y de los próximos foros que se realicen? 
Se le apuesta a la profesionalización del gremio inmobiliario, es importante que ellos comprendan que los temas de calidad ambiental influyen en el desarrollo urbano; que desde quien construye la propiedad, hasta quien la vende, entienda cómo se debe desarrollar su ciudad en concordancia con su Plan de Ordenamiento Territorial (POT), las diferentes restricciones sobre la expansión urbana y los grandes desafíos ambientales que se presentan. En definitiva, le queremos apostar a cambiar un gran paradigma inmobiliario: Las ciudades sostenibles y respetuosas con el medio ambiente son costosas. Lo cual es incorrecto, ya que, si mejoramos la calidad de vida, en términos de vivienda, las retribuciones tangibles y no tangibles serán altísimas. Queremos que todos en Pereira comprendan que los territorios con mayor calidad ambiental son los más valiosos del mercado.
En ese sentido, ¿Qué fallas tienen las constructoras?
Varias. Sufren porque se les pide construir con buen espacio público sus proyectos inmobiliarios, porque se les exige construcciones de calidad; pero lo que no entienden es que entre más alta sea la calidad del aire que se respira en su proyecto, entre mejor huela el río vecino y entre más zonas verdes le rodeen, más podrían cobrar por metro cuadrado y, en consecuencia, mejorarían la calidad de vida de los habitantes. En definitiva, debemos hacerles y hacernos un llamado para que se respeten las estructuras ecológicas principales de la ciudad, esos ecosistemas que están alrededor de Pereira y que nos proveen de todo aquello que necesitamos para vivir. Ejemplo de ello es el río Otún, el único afluente que abastece de agua a la ciudad, pero que ha tenido un desarrollo ilegal a su alrededor y que recibe gran parte del agua residual que se genera. Con el proyecto ‘Parque Lineal del Río Otún’, que apenas está en fase investigativa, se apuesta por estos terrenos cercanos al río. Este proyecto, bien ejecutado, haría que estos terrenos se conviertan en los más caros del departamento, y es a eso a lo que hay que apuntarle: hacer de las tierras risaraldenses algo valioso y competitivo.
Y como nación, ¿En qué fallamos?
Primero, nuestra legislación o es muy vieja, o es inentendible o, en el peor de los casos, es contradictoria. Además, tenemos un problema socioeconómico muy grande: La ocupación ilegal de tierras. Si la gente no es dueña de sus tierras, si son desplazados forzados de sus lugares de origen, ocuparán tierras en la ciudad, específicamente las vulnerables, donde nadie debe vivir. En las ciudades creemos que el conflicto interno de Colombia no nos afecta, pero estamos equivocados, las consecuencias las vemos en nuestros ecosistemas día tras día. Es algo real: si vas a las laderas de las montañas o a los lados de los ríos te darás cuenta que son estas poblaciones las que viven allí y, tarde o temprano, seremos nosotros, el pueblo, representado por nuestros gobiernos locales, quienes tendremos que responder por estas vidas y asumiremos el costo de la contaminación que se genere.
¿Cuándo se inicia a hablar de ‘ciudades verdes’ en Colombia?
Todo se originó en el año 2000, cuando los países del mundo firmaron los Objetivos del Milenio (ODM), los cuales se vencieron el año pasado y, en palabras muy generales, ningún país cumplió a cabalidad. Luego, se firmaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que van a 2030, y propenden por hacer de nuestras ciudades organismos ambientalmente amigables, sostenibles y resilientes. En Colombia los Planes de Ordenamiento Territorial se implementaron en 1997. El concepto de ecourbanismo es nuevo, no tiene más de 20 años. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hablar de verde suena bonito y fácil, pero no lo es. Desconocemos cómo crece nuestra ciudad y el poder productivo de ésta. He conocido personas que han dejado de sembrar en el campo por limpiar vidrios en los semáforos de las ciudades, les va mejor, y todo esto afecta el concepto de ecourbanismo.
¿Cómo se debe proceder, entonces, con la vida que se desarrolló antes de la norma?
Lo primero es determinar cuánto de eso se desarrolló en zonas de riesgo mitigable y qué se puede hacer. Luego, determinar las comunidades que estén en riesgo real: personas que vivan sobre una falla tectónica o en zonas de inundación y relocalizarlas cuanto antes.
¿Cuál es el problema o la queja recurrente sobre el espacio público en Pereira?
Que no hay suficiente, el que hay no es de buena calidad y tampoco hay recursos para mantenerlo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) le dijo al mundo que lo mínimo que debe tener un ciudadano son 15 m2 por persona, en Pereira hay 1,6 m2 por persona. No hay conectividad: mientras caminas por una calle con un buen anden, de la nada, te topas con una calle sin éste. En Pereira ocurrió algo muy especial con el predio del Batallón San Mateo: era la oportunidad de oro para hacer un gran parque para la ciudad, pero se prefirió darle mayor espacio a la construcción. Y este es un tema complicado: si bien es cierto que necesitamos zonas verdes, ¿qué haremos con las personas nuevas que llegan a la ciudad, enviarlos a municipios cercanos? Entonces, se da una dinámica desorganizada: no vivo en Pereira, pero envío a mis hijos a estudiar allí; pago impuestos en otro municipio, pero hago uso de todos los beneficios que Pereira me da; pago servicios a empresas públicas que no son de Pereira, pero saco provecho de la ciudad. Es algo muy complejo. Esto no es un problema exclusivo de Pereira, es de toda Colombia, y tenemos que buscar, entre todos, una solución.
Bajo este panorama y configurándonos como consumidores críticos, ¿Qué podemos hacer para jugar un papel positivo y ético en esta problemática?
Como consumidores debemos, siempre, buscar lo mejor, y lo mejor, en todos los casos, no es tener un centro comercial como vecino. Es tener buenos andenes, muchos árboles y espacios verdes, tener poca contaminación auditiva. Sin embargo, hay que ser realistas, vivimos donde nuestro bolsillo nos lo permite por lo que, por encima de las constructoras, debemos exigirle al gobierno de turno. Y también debemos preguntarnos por formas ecológicas de sostener nuestros hogares: paneles solares que generen energía solar y reemplacen la energía eléctrica. Por ejemplo, si tengo una finca, puedo adaptarla y volverla sostenible, luego, le contaré a mi vecino que ahorro dinero con mis paneles solares, que la factura ha disminuido y, por consiguiente, él hará lo mismo con su finca. Definitivamente debemos repensar la forma como habitamos la ciudad, y es el gremio inmobiliario uno de los primeros llamados a rehacer la fórmula.
Artículo publicado por:
https://rentarinmobiliaria.wordpress.com/2016/10/21/gremio-inmobiliario-uno-de-los-primeros-llamados-a-rehacer-la-formula-de-como-habitamos-la-ciudad/

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